Gregor Blanco: Jugando Para Mi Papa.


La mejor parte de este viaje más reciente fue que mi papá, Hernán, vino desde Venezuela a visitarme y voló a Atlanta para verme jugar. Fue la primera vez que él me vio jugar en las Grandes Ligas y pegué un jonrón en esa serie, así que él por supuesto estaba muy contento y orgulloso de mí.
Mi papá estará con mi familia y conmigo por un mes aquí en San Francisco. Cuando hablé con él por teléfono en Venezuela,  le dije que se trajera la chaqueta más caliente que encontrara porque hace mucho frío en San Francisco.
También le dije que le iban a encantar los fanáticos. “Te vas a sentir como si estuvieras de regreso en Venezuela”, le adelanté.
Se divirtió durante el juego del lunes por la noche. Me dijo que yo estaba correcto sobre los fanáticos. Están locos por los Gigantes. Le encantó cuando los aficionados del jardín izquierdo levantaron a Melky Cabrera de los asientos y lo regresaron al campo después de esa gran atrapada que hizo internándose en las tribunas y cayendo de espaldas.
Me imagino que ustedes vieron o leyeron que fallé cuando me dieron la señal del toque suicida en Filadelfia. ¿Cómo pude errar en una señal tan importante? Les voy hacer completamente honesto. Nunca miré en dirección del coach de la tercera base. En lo único que estaba pensando era que con Buster Posey en la tercera base lo tenía que remolcar. Pensé en un instante de tocar la pelota, pero Buster es un receptor y no es el corredor más rápido en el equipo. Me dí cuenta que el cuadro estaba jugando adentro y me dije: “lo único que tienes que hacer es batear la bola duro a los jardines y él anota’’.
De repente me doy cuenta que Buster se deja venir desde tercera. Y pensé: “Uh oh’’. Pero así es este juego, tienes que borrar  esos errores de tu mente.  Luego me dije: “Cometiste un error mental. Olvídalo. Vamos a ganar este juego. Vas a tener otra oportunidad de hacer algo’’.
Y así fue, en el décimo inning. Teníamos corredores en primera y tercera. El mánager Bruce Bochy me dijo que pensara en tocar la pelota para el lado derecho. Había estado mirando a la primera y segunda base, Chase Utley y Ryan Howard, durante todo el juego y observé que estaban un poco lentos debido a que apenas regresan de estar lesionados. Nosotros teníamos a un corredor rápido en la tercera base, Melky.
Cuando tenía la cuenta en 3-1, que es buena para un bateador, pensé que los Filis se imaginarían que yo le iba hacer swing. Ellos no estarían esperando un toque de bola.
La clave para un buen toque es tenerle confianza a tus instintos, relajarte y tenerle confianza  a tus manos. Una vez que el lanzador comienza su movimiento, colocas el bate adelante y esperas que el envío venga por el medio del plato. Y así fue.  Seguí la trayectoria de la pelota, coloqué el bate en el ángulo perfecto en dirección del lado derecho y sólo la empujé.
            Howard no puedo reaccionar lo suficientemente rápido y Melky anotó la carrera de la ventaja.
Quiero agradecerle a los aficionados que me preguntan sobre mi viaje a Santa Mónica durante el descanso del Juego de las Estrellas. Fue extraordinario. No esperé que fuera un lugar tan hermoso como lo es ya que no escuchas mucho de Santa Mónica. Todos hablan de Hollywood, Los Ángeles, Malibú. Nos relajamos en la playa. También fuimos a Disneylandia. Fue la primera vez para mi hijo. Se volvió loco por Mickey Mouse y el Pato Donald. Le encantó.
Esto es todo por hoy. Los veo en el estadio. Por favor, si ven a un caballero que sólo habla español, temblando de frío y de nombre Hernán, salúden