Columnas Del Buen #Hipismo DAVID GARCIA @reydavid85



COLUMNA ENSALADA HÍPICA

LOS HIPÓDROMOS DE MARACAY
Uno de los tantos temas que tenía pendiente dentro de mis apuntes es el que a continuación les describiré, y se trata de los hipódromos que hubo en Maracay, la Ciudad Jardín, el eterno amor de Juan Vicente Gómez y Cuna de la Aviación Militar.
Juan Vicente Gómez, dictador que gobernó por 27 años en nuestro país (1908-1935), nació en La Mulera, estado Táchira. Viniendo de tan lejos conquistó el poder con la historia que todos conocen, el famoso Golpe de Estado que le dio a su compadre Cipriano Castro. Pero Gómez era un hípico empedernido. Compró los bienes del Hipódromo Nacional de El Paraíso –que era privado- en 1910 y pasó la administración del circo de carreras a manos del estado.
En ese interín, Gómez que se enamoró de Maracay como ningún otro, estableció su residencia en esa ciudad. Sin pensarlo dos veces, mandó a construir un hipódromo para su goce personal en 1912. ¿Dónde quedaba esa pista de carreras? En los terrenos del actual museo de la Aviación, al inicio de las Avenidas 19 de abril y Las Delicias. La pista era casi en forma rectangular y tenía una pequeña tribuna para albergar pocos aficionados, incluyendo al Benemérito y su familia.
Sin embargo, dicho óvalo tuvo ocho años de actividad y fue cerrado. Allí se construyó la Escuela Militar de Aviación. En 1921 se construyó el segundo hipódromo, ubicado unos 250 metros de la Maestranza, donde está actualmente el Museo de Arte Contemporáneo. El militar andino muere precisamente en su casa de Las Delicias en 1935 y está enterrado en el Mausoleo de la familia Gómez que está en el Cementerio La Primavera de la Calle Mariño.
En la década de 1940 aparece el tercer hipódromo de Maracay, en los terrenos que actualmente ocupa la Urbanización El Centro. Este óvalo fue construido “a pepa de ojo” por el narrador José Eduardo Mendoza “Miralejos”. La pista tenía algo más de 1200 metros por vuelta y hubo importantes temporadas hípicas, además de jugada del 5y6 y transmisión de las carreras en la voz del propio Miralejos. Así lo reseñó el recordado Mario Cardozo Grimaldi en algunos de sus escritos.
Miralejos hizo su debut en radio en una emisora de Aragua, siendo compañero de Francisco José Croquer o “Pancho Pepe” para más señas. Su amor por la tierra aragüeña lo impulsó junto con otros hípicos a la aventura de montar un hipódromo. No recibió mucho apoyo porque lo ideal era mantener el hipismo en Caracas y el hipódromo de Maracay cerró unos cuatro o cinco años después de su apertura. Sus instalaciones quedaron en pie y la pista se asfaltó para convertirse en un autódromo que abrió el 22 de junio de 1952, contagiando a los maracayeros de la fiebre del automovilismo, cosa que derivó en la construcción del Autódromo de Turagua en los años 60 que posteriormente llevó el nombre de Pancho Pepe Croquer, orgullo de Turmero al igual que Delio Amado León, otra leyenda de la narración deportiva.
Aunque parezca algo utópico, creo que en la actualidad al estado Aragua le hace falta nuevamente su hipódromo. La afición hípica en el centro del país es notable. Créalo o no, Valencia tuvo su primer hipódromo en 1898 y tuvo que esperar casi 90 años para la inauguración del Hinava en 1983. En ese período, Maracay tuvo los tres hipódromos que aquí les mencioné.