#Beisbol #LVBP IGNACIO SERRANO /// ¿Y si Alex Cabrera no hubiera demandado?

¿Qué hubiera pasado si Alex Cabrera no recurre en los tribunales en contra de una sanción deportiva?

¿La historia sería la misma? ¿Estaría hoy sin equipo, pidiendo a la Corte Primera en lo Contencioso Administrativo que le den contrato en la LVBP?

El Samurái recurrió a los abogados y eso cambió el curso de los acontecimientos. Sin embargo, vale la pena detenernos un momento para especular, retrocediendo el reloj a febrero, cuando se supo de su violación a la política antidopaje y del castigo que le imponían.

El monaguense era una figura apreciada en los Tiburones. Antes de dar positivo aquí, incluso antes de dar positivo en México y a pesar de que siempre se sospechó que consumía esteroides, por su aparición en el Reporte Mitchell de la MLB y porque con el correr de los años seguía mostrando enormes bíceps y daba más cuadrangulares que antes, el toletero derecho recibía el trato de figura privilegiada en la cueva derecha del estadio Universitario.

Eso no sólo se reflejó en el hecho de que Cabrera fuera el centro de la novena, al estructurar el roster cada año; además, tuvo un reflejo mucho más claro apenas se conoció que había dado positivo por Adderall, en enero.

El comunicado de la directiva salada fue más que elocuente. El club asumió la responsabilidad por completo, a pesar de que la normativa impone al jugador, no a la divisa, informar sobre el consumo de cualquier medicamento prohibido.

Cabrera fue el Jugador Más Valioso en la pasada eliminatoria. Ese hombre, premiado por un sector de la prensa y aplaudido por la oficina, iba a mantenerse con los escualos para esta campaña. ¿Qué motivo podría hacer pensar que sería dejado en libertad? Era un astro caído. Luego de cumplir la suspensión, podría regresar y ayudar en la recta final.

Todo cambió cuando el inicialista recurrió a los tribunales. No sólo demandó en contra de la suspensión, primer error de cálculo; también demandó a la liga, a directivos de la LVBP y a los propios litoralenses.

El caso se oscureció. Se creó una polémica que seguramente no esperaban los Tiburones. Otros jugadores han dado positivo, han bajado la cabeza, han cumplido el castigo y han seguido adelante, a veces sin que vuelva a recordarse su falta.

Las demandas plantearon otro rumbo. Bueno o malo, ese es otro asunto, pero diferente. Se creó una situación de hostilidad. Cabrera se convirtió en el centro de una intensa polémica entre la fanaticada. De pronto, todos sus antecedentes, los episodios vividos, los momentos buenos y los que no, todo quedó bajo la lupa, en un escrutinio que, en el menor de los casos, generaría una situación difícil de manejar en la cueva.

Es de entender que los escualos decidieran no ofrecerle contrato. Es de entender que ninguna otra divisa lo haya hecho. El Samurái promete batazos, pero lleva consigo un equipaje considerable y no hay motivo para dar por descartado que de nuevo no saldrá positivo, que no recurrirá otra vez a los tribunales y que la polémica no seguirá acompañándole.

Si Cabrera hubiera asumido la sanción, posiblemente hoy estuviera esperando su cumplimiento, para jugar otro campeonato con La Guaira. Optó por un camino diferente y quizás le toque despedirse del beisbol como nunca pensó: en medio de la diatriba y sin poder batear su último jonrón.