#Beisbol #LVBP IGNACIO SERRANO /// El cambio entre Aragua y Margarita, o el precio de un shortstop

Tan preocupados están los Tigres por la posición clave del infield, que han ido al mercado para adquirir a dos shortstops en plena temporada regular.

Carlos Peñalver, primero, y Edgar Durán, ahora, son las respuestas que han obtenido los bengalíes en las últimas dos semanas, tratando de adelantarse a los hechos y llenar la brecha que puede quedar abierta con la marcha de Rayder Ascanio, por más que su aporte ofensivo no haya sido mayor.

Ascanio jugará hasta este mes. Argenis Díaz atiende asuntos personales en Estados Unidos. Eduardo Escobar llegará a mediados de diciembre. Hernán Pérez está ayudando más como antesalista, ante la consolidación de Renato Núñez en la primera almohadilla.

Todavía falta Marwin González. Está anunciado para los próximos días y puede defender cualquier posición del cuadro, aunque dejó de ser una fija en la LVBP desde que llegó a las Grandes Ligas.

Son muchos nombres y pocas certezas. Escobar declaró a la prensa de Minnesota, durante el verano boreal, que posiblemente jugaría sólo hasta mediados de enero, aunque luego ha tenido otras palabras. Es posible que González, si llega, se vaya temprano, para preparar su incursión en el Spring Training, y Pérez depende de una llamada telefónica de Milwaukee, aunque por ahora juega sin limitaciones.

Existe una posibilidad, lejana, pero factible, de que haga falta un shortstop dentro de una o dos semanas, o que la ausencia ocurra nada menos que en los playoffs.

Tal perspectiva llevó a entregar el bien más preciado en este circuito, pitcheo, para adquirir a Peñalver y Durán. Y pitcheo bueno.

Los Leones del Caracas aprovecharon el río revuelto para sumar al zurdo Félix Carvallo, un relevista que hasta ahora parece tener futuro en el norte. Y hoy los Bravos de Margarita sacan rédito con Eduardo Sánchez, un nombre sonoro en Maracay.

Las lesiones han impedido que Sánchez florezca en todo su esplendor, después de llegar a las Grandes Ligas, hace un lustro. Ha sido usado muy poco por los rayados, incluso estando sano. No había completado siquiera los tres innings este año.

El derecho recuerda un poco el caso de Anthony Ortega, otro ex bigleaguer, a quien los Tiburones de La Guaira le perdieron la fe y embarcaron a la isla. Los mejores episodios de Ortega vinieron a partir de allí, en un nuevo ambiente y con confianza renovada.

Sánchez es una buena apuesta, especialmente al entregar a un torpedero que llegó a ser promesa, pero que no ha podido descifrar los pitcheos contrarios de manera consistente.

Duarte había perdido terreno en los orientales, con el ascenso de Carlos Frey García, la llegada de Gabriel Noriega y Daniel Mayora, la explosión de Breyvic Valera y la presencia latente de Gerson Montilla. Ante esa perspectiva, bien valía la pena sumar un brazo más.

Sánchez ha lanzado menos de 10 entradas por campeonato en el último lustro. Ciertamente, visto así, no era imprescindible. Y Aragua tiene bates de sobra, además de la tarea de mantener el equilibrio en la línea central.

Ni Duarte ni Peñalver deben hacer un aporte con sus bates. Por ahora, su perfil es eminentemente defensivo. Pero Aragua decidió pagar el precio para asegurar su balance, incluso a costa de perder a dos pitchers que cualquier equipo habría recibido con gusto.