#Beisbol #MLB IGNACIO SERRANO /// ¿Cuánto vale Miguel Cabrera?

¿Cuánto vale Miguel Cabrera? Si es verdad que los Tigres de Detroit están dispuestos a entregarlo, como ha revelado la prensa y ha admitido su alto mando, ¿qué deberían entregar los equipos interesados en él?

Una negociación por el inicialista venezolano será complicada e improbable, aunque no imposible. Por más que Jeff Luhnow, gerente general de los Astros de Houston, reconozca su interés por el aragüeño, es difícil que reciba los disparos de José Altuve en el próximo Spring Training.

Hay dos obstáculos enormes que se combinan para el pesimismo de los eventuales compradores: el enorme contrato de Cabrera, que reduce la cifra de interesados, y el hecho casi seguro de que los bengalíes no querrán entregarlo por nada.

Ese tipo de mega contratos normalmente implican que la novena original pague una parte, si desea recibir talento real. Pero en caso de que el interés sea meramente reducir costos, generalmente acepta jugadores de poca monta si el nuevo patrón asume todos los pagos futuros.

El nativo de Maracay no está en venta porque los felinos necesiten salir de los contratos más pesados. Su divisa no está en quiebra, por más que haya anunciado que va a reestructurar la nómina.

Tampoco se ha roto la historia de amor entre él y la Ciudad del Motor. Por el contrario, el venezolano es querido en la urbe, ha sido nominado los últimos dos años al Premio Roberto Clemente y sigue siendo uno de los jugadores más admirados en las Grandes Ligas.

Los Tigres posiblemente no van a comerse una parte importante del contrato de Cabrera. Eso reduce la lista de compradores a unos pocos elencos de gran presupuesto. Y no van a aceptar entregarlo por nada. Quien le quiera, deberá llevárselo con todo y millones, y entregar a dos o tres prospectos de primera línea.

Los Dodgers, los Astros, los Yanquis, los Medias Rojas y pocos más podrían llegar a tanto. ¿Lo harán?

Así de complejo será llegar a un pacto que mueva a Cabrera de Detroit. No será imposible, como sugirió Luhnow. Pero tomará un buen tiempo —mucho tiempo y muchos detalles— cualquier intento de negociación.