Columnas Del Buen #Hipismo: OSCAR ARMAO M. @OscarArmao


El reconocido periodista Oscar Armao Mendoza nos ofrece su visión acerca de la crisis que atraviesa actualmente el hipismo venezolano. Foto: twitter.

Por: Oscar Armao Mendoza.

QUÉ HACEMOS AQUÍ ¿O no hacemos?

El comunicado del INH revela que hay caballos abandonados. Uno supone que están sin alimentos y en consecuencia pueden morir, acto de crueldad extrema que nos recuerda Santa Rita. También se supone que pertenecieron, tal vez ahora no, a propietarios maulas, cuyos nombres deberían ser dados a conocer. Con las sanciones a que hubiere lugar, para eso existen las leyes. Algunos propietarios quienes jamás debieron ser tales, prefirieron quitarse el problema de encima con un simple no pago más, haz con ellos lo que quieras, regala los caballos, libéralos, en fin.

Aquí entre nos. Las autoridades en tal caso ayudan a tales maulas que en definitiva nunca asumirían ningún gasto. Si se trata de cien, doscientos o seiscientas piezas inútiles, caballos o yeguas incapaces de producir en carreras, sería un alivio para esos “propietarios” malas pagas. Se quitan de encima el problema, hablando en criollo. El hipódromo sobrevive entonces en un berenjenal como decía Gonzalo Barrios en aquellos tiempos.


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Los verdaderos propietarios (y criadores) son los que con pasión y amor por los purasangres invierten en el maravilloso espectáculo que en los pueblos del mundo (sobre todo en los más organizados) signan ejemplos de grandeza, transparencia y pulcritud en el manejo de todo. Un hipismo con buenos premios, que estimulen las inversiones, en constante superación en cuanto a calidad y transparencia en el manejo de las apuestas (sin ellas, no hay hipismo, como tampoco existiría el béisbol y otros espectáculos deportivos) es lo que se exige como ha sido planteado en el escenario actual en virtud de la evidente crisis, no sé si llamarla estructural, de fondo o gran fondo al cual para llegar habría que ser un mago a lo Harry Potter. Esos propietarios buenos ¿cómo aquellos pioneros que hace más de cien años parieron la gran industria que tuvimos? ¿Estarían dispuestos a gastarse seiscientos mil o más mensuales por caballo solo para tomarse la foto en el paddock si es que ganan carreras? Ahí está el detalle.


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En fin de cuentas estamos sin las carreras. Las empresas que ganaron la licitación aquella en buena lid para administrar las apuestas sacan muy bien, incluso con lujo de detalles, sus cuentas. A lo mejor tienen suficientes razones. Pero nadie sabe en realidad cuánto se apuesta a ganador, pooles de cuatro o 5y6. Es lo que en síntesis demandan quienes exigen aumentos de premios, pagos a tiempo, es decir, transparencia y vaya con el bendito término. Lo que en modo alguno traduce negativa señal, se entiende. También, claro, los trabajadores en todo el ámbito hípico (desde el más cercano al caballo con el bonito venezolanismo que usó el maestro Gallegos, caballericeros) hasta los galopadores (ex jinetes) exigen aumentos, que devienen por cierto de los premios. Nosotros, también. Este humilde cronista exige menos pelazón ¿Qué hay crisis? ¿Cómo la descubrieron? ¿Cuándo cayeron en cuenta?

Volvemos con el párrafo o preámbulos de esta novela ¿Si los maulas se van o los dejan ir lisos, qué hará el hipódromo con los caballos que estarían pasando más trabajo hambriento que ratones en ferreterías? ¿Los dejarán morir o los mantendrán como lo advierte mi admirado Pedro Luis Raffalli? Peyoyo excelente administrador y conocedor sería un tremendo presidente, del hipódromo. Si Dios lo permite eso veremos. El hipódromo o sus administradores no dejarían (por conocerse tales razones de arbitrariedad) que los propietarios se lleven sus caballos (estando al día o sin deudas) hacia Panamá, Borinquen o EE.UU o a donde les plazca, sin pasar por alto la posibilidad de Rancho Alegre, la sabana abierta al cimarrón, etc. Sería sin más ni menos, una confiscación.


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Cuando la crisis de aquel loto fraudulento, un gerente como Gilberto Carrasquero, entendió el asunto de los premios y salió adelante. Creó el Gran Premio Nacional que devino en la Gala Hípica Internacional y las grandes pollas de los criadores. La premiación adquirió mejor carácter llevada a cabo en ese círculo central frente a lo que era una pizarra, vieja pero buena, círculo o casquillo que se medio mantiene. Los ganadores de grandes clásicos desfilan sobre alfombra roja. El también poeta Miguel Ángel Paz (Carrasquero lo fue) insistía en los buenos premios. Entre escasas críticas de gente poco sabia, colocó una carrera cara en Valencia, con lo cual promovió la inscripción de My Own Business. Como hacen en hipódromos C o D en EE.UU para atraerse a campeones. Cuando estaba en marcha el financiamiento y todo lo necesario para llevar el Simón Bolívar a medio millón de dólares ¡zaz! Lo quitaron. Vendría la posterior debacle. También se llevaron en los cachos al joven Deibys Sánchez en su intento de rescate con una base sólida, entendimiento, unión y creatividad para avanzar.


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El recordado amigo Luis Plácido Pisarrello solía decir, a otra cosa, mariposa. A mes y medio del cierre del año que se va también con la cabuya en la pata, o liso como decía, queda algo para reflexiones en cuanto al hipismo universal. Americanas, las llaman algunos. Las americanas de esta parte del continente (no somos suizos) quedarían aplazadas para el venidero. Si Dios quiere. No creo en el pesimismo de los amigos que le anteponen un R.I.P a este hipismo que como bien se ha dicho tuvo sus tiempos de grandeza a la par de todo el país. El Chama, Préndase, Klick, El Tamao, Vélika, Victoreado, Socopo, Gelinotte, Benemérito,Templado…y Cañonero, claro. We will come back.


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Javier Castellano está adelante en producción, más de tres millones de dólares sobre el ya consagrado Irad Ortiz cuyo agente es nada menos que Steve Rushing, todo un señor no solo sabio en selección de montas. Igualmente admirado y respetado en todos los círculos del hipismo de grandes ligas. Queda poco en Aqueduct, con la salvedad del Cigar Mile Day grado uno de medio millón el 26 de noviembre. En diciembre arrancará la temporada alta de Gulfstream Park, con lo cual irá en preparación el esperado Pegasus Invitational ya en enero, a la par de la entrega del Eclipse Award que puede (debería) signar el cuarto en fila para el astro zuliano.


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No dejen de ver los programas sobre las Breeders Cup, entrevistas y otros detalles interesantes por Gaceta Hípica-Meridiano Televisión. A propósito, mi pronóstico grabado unas dos horas antes de la Classic. Arrogate y Keen Ice por el tren de carrera. Si Arrogate partía bien, pudo ser un claro uno dos. Y no digan que si mi abuelita hubiera tenido ruedas, etc. ¿Qué les había dicho sobre la carrera de campeonas? Por fin la ex invicta Songbird. Tendría que correr, y eso hizo. Perdió en el último cabeceo.

Tomen nota. Beholder (bien inscrita) ganó igualmente la 2015 Breeders Cup Distaff en 1-47/3 sin esfuerzo notorio arriba de Close Hatches en el mismo escenario. No creo que la pista haya variado en extremo. El crono de la 2016 Distaff, Beholder, Songbird y Stellar Wind (enfriada en la partida) fue de 1-49/1


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Veremos, si se puede. Optimismo pese a todo, Venezuela. ¡Llueve y escampa! ¡Las horas malas pasan! Y de no ser así, aprendamos a pasarlas buenas. No son míos. Son de mis poetas.