#Beisbol #LVBP GERARDO BOSCAN /// Wilson Álvarez: “El 47 siempre será un número especial”

“Cuando yo empecé a jugar con las Águilas ni siquiera me habían asignado el número 47. Ese número llegó después de una gira. Primero usé el 37. 
Durante mi carrera, lo que recuerdo es que mi mamá, mi pilar durante toda mi vida, por ser quien me llevó a jugar pelota y me ha acompañado hasta ahora, cuando pasaban las cosas nunca era suficiente. Si lanzaba bien, siempre tenía que ser el mejor. Buscar la perfección. No la había, nadie es perfecto, pero sí buscar hacerlo.
Ese no hit no run (el primero para un criollo en la MLB, en 1991) siempre lo quiso perfecto, se podría decir (risas). Yo ahora la entiendo, el por qué. No ser conforme con las cosas, siempre aspirar al máximo en la vida. Fue una de las cosas que me enseñó. 

Yo no me lo esperaba (retiro de su número). Después de cinco años sin venir, tener ésta sorpresa, es un honor. 
Quiero agradecerles a todas esas personas que pusieron un granito de arena para que esto sucediera. En este momento, es algo que necesito porque mi mama no está muy bien de salud y quiero dedicárselo a ella. 
Ella (Ada Fuenmayor) fue mi pilar. Una de las cosas que más deseaba era darle un abrazo. Por ella estoy donde estoy, por cómo me crió, sus consejos. El acto fue todo para ella, más que para mí. 
Lo que recuerdo siempre, y disfruté, fue el juego completo que lancé al Magallanes para quedar campeones, en Maracaibo. Fue el único título que tuvimos aquí. El último out fue rolling a segunda base con Jhonny Paredes. La celebración, todo el mundo encima de mí, gritando, celebrando, fue inolvidable. 
Estar al lado de (Leonel) Carrión, (Pompeyo) Davalillo, es un honor. También de Rubén Amaro. Por su puesto que también al lado de Luis Aparicio. Con él ha sido el único con el que no he podido compartir, siempre tiene un montón de gente alrededor. 
A Carrión siempre le hablo y le pregunto qué puede pasar siempre en el juego, qué hacer. Ahora conversamos mucho, le pido consejos. 
Con Amaro compartí mucho. Aprendí a cómo prepararme, físicamente y mentalmente, para los juegos. Al terminar la temporada, venía a practicarnos. 
Con Pompeyo hubo momentos de locura pero que él dominaba y sabía qué hacer. 
Una vez quería que me virara primero a la inicial y luego a la tercera base, para soprender a los corredores. Yo le dije ‘Pompeyo, un momento, si hago eso es balk. El me respondió que sí se podía. Yo soy zurdo, no derecho’, le insistía. Siempre inventaba cosas y de muy buena manera.
Conmigo no hubo tantos inventos, pero una vez hizo squeeze play con dos outs y le salió. Eran (jugadas) de veterano.
Compartí con muchas personas, Eduardo Pérez fue una de ellas, desde chamo. En Maracay le tiré una bombita, muy alta, un 'sombrerito'. Me dio foul atrás y luego rolling al campocorto. Siempre quise hacer eso y por cosas del juego lo hice, y le comenté por qué. Lo respeto mucho. Aquí en Venezuela no me dio palo pero afuera sí me dio dos tablas.
Pero aquí en Venezuela, mi mejor receptor fue Alexander Delgado. 
Con la Triple Corona (1991- 1992) siento que salí premiado. Dios me dio la oportunidad de ser alguien en la vida y gracias a eso pasó lo que hoy celebro.
Tuve grandes rivales, pero Luis Sojo fue el más difícil. El más necio (risas). Jesús “El Chalao” Méndez también fue un rival muy difícil.
No gané 20 juegos en las Grandes Ligas, ni una Serie Mundial. Tal vez fue lo que me faltó, pero no me reprocho nada. Siempre agradezco a Dios por todo lo que me ha dado. Siempre por permitirme dar lo mejor de mí, así estuviera adolorido. 
Este número será siempre especial. Por lo que aquí hice, y por lo que representará para mi familia, y seguirá representando para mí porque a los 47 años seré abuelo por primera vez. 
A mi esposa, mis hijas, y muy especialmente a toda esa afición zuliana que tanto me ha apoyado a lo largo de mi carrera desde mis comienzos, a la organización de las Águilas del Zulia para que esto ocurriera, porque esta camiseta es una de las cosas más importantes que han ocurrido a lo largo de mi vida.
Gracias”.
EL DATO: Wilson Álvarez jugó con el número 40 en casi toda su carrera en las Grandes Ligas. En su único juego con los Rangers de Texas, equipo con el que debutó, usó el 43. Según Baseball Reference, usó el 38 en su primer año con los Medias Blancas de Chicago, pero quedó inmortalizado en video con el 4o, con el que lanzó el primer No hit No run para un criollo en la MLB. Su amado 47 lo vistió en sus últimas zafras cuando formó parte de los Dodgers de Los Ángeles, del 2003 al 2005.
@GerardoBoscan