#Beisbol #LVBP IGNACIO SERRANO /// Una LVBP sin el Universitario

Resultado de imagen para estadio universitario de caracasEl tiempo del estadio Universitario como casa del beisbol profesional venezolano está por terminar. Es curioso que esto no resulte tan evidente a todos.

Más allá de las últimas confrontaciones entre los administradores y los equipos, el reloj juega en contra del vetusto escenario de Los Chaguaramos. Quizás el parque de La Rinconada no esté listo este año y ciertamente falta mucho para que el escenario en La Guaira sea terminado. Pero la cuenta regresiva ya comenzó.

Llama por eso la atención la posición nada conciliadora de la Fundación UCV. Se entiende el reclamo, porque los propios clubes han admitido que todavía no pagan una parte de su deuda. Es un tema complejo, porque las divisas también han planteado incumplimiento de contrato de los arrendadores, aunque con menos beligerancia.

No importa quién tiene la razón, a efectos de esta columna de hoy. Importa darle un vistazo a la perspectiva de que por primera vez desde 1976 haya pelota rentada sin Universitario.

La comisión nombrada en la Jornada de Reflexión de la LVBP tiene un doble objetivo: presionar a la FUCV, haciéndole ver que se barajan alternativas, y buscar opciones reales.

La última es una palabra clave: reales. Varios altos ejecutivos del circuito consideran factible una mudanza forzada. En la Venezuela en crisis que vivimos, desean tener el calendario listo para mayo o junio, coincidiendo con la Convención Anual. Sacar de la ecuación el cemento capitalino implicaría un cronograma totalmente diferente.

Puede que sea solo una baza de negociación. Pero por primera vez, pareciera que va en serio aquello de buscarle casa prestada a los Leones y los Tiburones.

Quizás el fracaso económico del torneo 2016-2017 influya en esa determinación. Muchos encuentros de los escualos habrían cabido en el estadio de Fuerte Tiuna. Algunos compromisos de los melenudos también. No hay perspectivas reales de que el nivel inflacionario y el costo de la vida serán menores a finales de este año. ¿Vale la pena regresar a un parque costoso, con un dueño que no reconoció lo firmado en 2015 y que pide rescisión del nuevo acuerdo, por un lugar que estuvo vació dos terceras partes del tiempo, a veces más?

La crisis económica juega hoy un papel activo.

Los choques más llamativos para el gran público pueden llevarse a cabo en Valencia o Maracay, cuando los rivales sean Magallanes o Aragua, llegando a un acuerdo por la taquilla y los servicios. Algunas series ante las divisas orientales y occidentales pueden disputarse en San Félix o Acarigua-Araure. Seguramente San Cristóbal hará una propuesta, aunque el transporte es más complicado. Nada de eso es imposible.

El estadio de La Rinconada avanza con más rapidez que en el pasado. Leemos en el reportaje del colega Andriw Sánchez que empezó la instalación de las altas vigas que abrazarán las tribunas, en las que cabrán 35.000 aficionados. Ingenieros de Landscape Vision Corporation, la constructora panameña, declaran que el escenario podría estar listo en octubre.

Pongamos que no es así. La LVBP no puede planificar con un proyecto que en cualquier momento vuelve a detenerse. Pero empieza a ser una realidad que estará listo para 2018.

Ese día terminará la cuenta regresiva. Así como pasó con el campo de San Agustín, el Universitario quedará para la nostalgia.