#Beisbol #ClasicoMundial IGNACIO SERRANO /// Venezuela pasó de la esperanza a la humillación Perdio 11-0-


Puerto Rico apaleó a la Vinotinto 11 carreras por 0, aplicándole su primer nocaut en la historia de los clásicos mundiales 

Por Ignacio Serrano
ElEmergente.com 

La Selección Nacional que participa en el Clásico Mundial de Beisbol empezó su andadura en el torneo de la peor forma posible, este viernes, pasando de la esperanza y la alegría por iniciar la competencia, a la peor humillación sufrida por el país en la historia del torneo.

El jonrón del inicialista de Puerto Rico, T.J. Rivera, dejó tempranamente en el terreno a la Vinotinto, al poner pizarra de 11-0 y activar la ominosa regla del nocaut, al tiempo que aplicaba la quinta derrota para fila a los criollos, contando desde 2009.

Sucedió todo, además, en un compromiso iniciado por Félix Hernández, quizás el mejor pitcher venezolano de todos los tiempos, y con un lineup cargado de estrellas, que prácticamente no echa en falta a nadie y que fue incapaz de descifrar a Seth Lugo y a sus relevistas.

Todo el salió bien a los boricuas, porque jugaron buena pelota. Todo le salió mal a los nativos, porque con frecuencia esta vez fueron incapaces de ejecutar.

Al Rey Félix lo metió en problemas la defensa, uno de los puntos fuertes de la escuadra que dirige Omar Vizquel.

El tercer acto pudo ser para cero, pero Borinquen anotó dos, cuando Carlos González no pudo manejar el rebote de una pelota contra la pared, convirtiendo en triple el doble de Eddie Rosario, y un infrecuente error de Martín Prado terminó de arrojar leña a un fuego que, por inagotable, acabó en ese mismo acto con la presentación del abridor.

Gregory Infante salió con bien al conseguir con un suspiro el último out de esta entrada, usando Vizquel a un relevista con corte de cerrador allí, para permitir luego que Jhouys Chacín relevara en un episodio limpio, en la alta del cuarto. Pero la agresividad que sirvió para mantener la pizarra cerrada no se mantuvo después, cuando el zuliano empezó a ser castigado en el sexto pasaje y el marcador empezaba a abultarse.

El alto mando de la Vinotinto se enfrentó a un dilema: traer nuevos bomberos para contener a los antillanos o tratar de alargar a Chacín lo más posible, ya que el calendario obliga a tres duelos en días seguidos, pero la regla prohíbe usar a los serpentineros en tantas fechas corridas. Optó por lo segundo y la apuesta no funcionó.

De hecho, terminó siendo eso, de la manera más inesperada, lo que allanó el camino de la humillación, cuando el antiguo as de los Rockies de Colorado dejó a un corredor en circulación y la pizarra 6 por 0. Apenas cuatro bateadores después, únicamente cuatro, y Deolis Guerra veía caer el doloroso batazo de Rivera más allá de la barda, con el 11 por 0 definitivo que adelantó la celebración de los ganadores.

¿Fue crucial la decisión de preservar el bullpen lo que propició el nocaut? El resultado dice que sí, aunque era imposible predecir tal cosa cuando Yadier Molina fue a batear con 6 carreras a su favor y a sólo cuatro batazos de completar las 11.

Las pequeñas cosas...

Los bates que anotaron 17 veces contra Kansas City y Texas nunca dañaron a Lugo, que mantuvo la bola en el cuadro ante 16 de los 17 hombres que enfrentó. Pero luego, cuando el piloto Edwin Rodríguez forzó la barra de la táctica y dejó al zurdo Giovanni Soto contra el derecho Martín Prado, el trueno del aragüeño por la raya pasó de ser un tubey empujador a un out sensacional en primera, en cuestión de segundos.

Después de eso habría bateado Miguel Cabrera ante el siniestro, probablemente con la pizarra empatada a 2 y un solo out, en lugar de ir al home con el marcador 2 por 0, una cantada base por bolas intencional y el problema de tener al zurdo González, no al ambidiestro Víctor Martínez cuidando la espalda del inicialista aragüeño. Lo dicho, nada le salió esta vez a la Selección Nacional. CarGo falló y Puerto Rico luego no perdonó.

Un juego es muy poca cosa para soltar acusaciones y pasar del optimismo al temor. En el beisbol se gana y se pierde, pero quien aspire a ser campeón está obligado a levantarse rápido, so pena de quedar fuera.

Es más difícil pararse después de un golpe tan noble. Pero no hay otra opción.

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Ignacio Serrano