Columnas Del Buen #Hipismo GUERRERO BOGARIN @realesguerrero




Cuando de hablar del hipismo se trata, consideramos importante reflejar aspectos históricos no solo sobre la hípica muy desarrollada en todos los continentes y grandes naciones del mundo, sino acerca de lo que en Venezuela es una industria centenaria generadora de decenas de miles de empleos.
Son muchas las aristas y eslabones que intervienen e integran lo que al final es el espectáculo deportivo de las carreras de caballos Sobre todo como aporte para las nuevas generaciones, nunca será recurrente señalar, en breve síntesis, el orígen de un deporte que forma parte del ADN venezolano.
La raza purasangre es un caballo desarrollado en el siglo XVIII en Inglaterra cuando yeguas madres inglesas fueron cruzadas con sementales árabes importados para crear corredores de distancia, estos caballos árabes fueron: Darley Arabian, Byerky Turk, Godolphin Arabian; todos los orígenes de los purasangre modernos son descendientes de alguno de estos tres sementales. Igualmente se le debe a Inglaterra el establecimiento de un registro genealógico de caballos purasangre de carreras que se conoce como (Studbook) y permite controlar que la raza se mantenga libre de mestizaje.
Tiempo después, el francés Mathieu Valery aficionado al hipismo en Francia se convierte en el pionero de la hípica organizada en Venezuela, cuando en el año 1893 logra un contrato con la municipalidad de Caracas para la construcción de un hipódromo con todas las reglamentaciones internacionales para el fomento y desarrollo del caballo purasangre de carreras, creando (un Studbook) para el registro de los caballos nacidos en Venezuela. El 5 de diciembre de ese mismo año, el periódico “El tiempo” pública la noticia que el Jockey Club de Venezuela (Club en formación) le ha encargado al ingeniero, Ernesto Wendt, la elaboración del proyecto para la construcción del “Hipódromo de Sabana Grande”.
Inicio glorioso en Ciudad Bolívar, y los ya conocidos  hipódromos El Paraíso, La Rinconada, Valencia, Santa Rita.
Son muchos los personajes, eventos y hazañas del hipismo mundial y nacional. Como muestra de histórica empatía tenemos el hipódromo de Paraguaná, motivo y fruto de la pasión de nuestra región por este deporte. Con ánimo a todo trance y prueba y miles de aficionados. Cuna de magníficos jinetes atletas de talla nacional, de inversionistas que incursionan en otros hipódromos del país. Deseosos todos, además, de hacer labor social desde la humilde trinchera hípica que nos cobija. Por, para y con esa región y la nación toda, nuestro aporte desinteresado.