#Beisbol #MLB IGNACIO SERRANO /// La mala hora del Kid.

La mala hora del Kid

El Emergente
Ignacio Serrano
Zimbio.com
El camino de Francisco Rodríguez en Detroit terminó. Pero, ¿y qué hay de su carrera en las Grandes Ligas? ¿Qué hay de su brillante recorrido como cerrador?
Alguien dará un paso al frente y ofrecerá un trabajo al Kid. Su hoja de servicios es demasiado atractiva, como para no hacer esa apuesta. Son 437 salvados en 16 temporadas, incluyendo 126 entre 2014 y 2016. En casi 1.000 innings ya, promedia 10,5 ponches por cada nueve entradas, con 2.86 de efectividad.
Es el pitcher activo con más rescates, con más apariciones, con más cierres. Tiene una bien ganada fama de saber manejar la presión sobre la loma. Y antes de 2017, únicamente tuvo una cosecha discutible, aquella de 2012 en Milwaukee, cuando fue usado como setup y terminó con 4.38 de promedio.
Así que habrá quien se interese. Ha pasado antes con otros taponeros a la baja y debería suceder con él.
Es más difícil que recupere su estatus de cerrojo. El slump que atraviesa es demasiado profundo como para no requerir de un tiempo de transición, probarse en otros papeles, encontrar su ritmo. Porque necesita corregir cosas, hallar respuestas. ¿Por qué su estupendo cambio de velocidad ha perdido capacidad de engaño? ¿Por qué le han dado tantos jonrones, tantos elevados? ¿Es posible ajustarse al natural descenso en la velocidad de la recta, siendo relevista del noveno?
Algo en esta debacle tiene que ser un espejismo. No sólo fueron 126 salvamentos entre 2014 y 2016, es que precisamente en 2016 fueron 44, con 3.24 de efectividad y únicamente 5 ventajas desperdiciadas, en comparación con las 6 en 13 ocasiones esta zafra.
Si hace tan poco tiempo fue tan adecuado en su responsabilidad con los bengalíes, y si tiene 35 años de edad, ¿por qué no creer que todavía guarda outs grandes por sacar?
Un elemento nuevo, sin embargo, entró recientemente en la ecuación. Un par de semanas atrás, mientras era usado en situaciones de nula presión, el caraqueño abrió su corazón delante de Sporting News y se quejó del manager Brad Ausmus. Acusó al piloto de no haber sido claro con él. Subrayó que es un guerrero, acostumbrado a las batallas complicadas. Que no es un serpentinero para ser usado en las situaciones que están destinadas a tiradores mediocres. Que no se le podía juzgar por los 28 cotejos de 2017, olvidando los otros 900 y pico.
Ese tipo de expresiones no es bien visto en las Mayores. Así como anteriores episodios le restaron credibilidad y valía a los ojos de la MLB, este agrega una página más que sus críticos pudieran utilizar. Y la crítica es lo de menos. Lo “de más” es lo que pueden pensar algunos posibles interesados, al plantearse si su contratación implicaría adquirir también a un monticulista sin la actitud deseada por esa gerencia.
Puede que Rodríguez usara sólidos argumentos al expresarse así de Ausmus. El problema fue el momento. Sus números no son buenos y los Tigres pierden más juegos de los que ganan. Para colmo, el estratega le devolvió un cargo de presión, empezó a usarlo como setup y el diestro se derrumbó, con siete carreras en 3.2 tramos, lo que llevó a su despido. Somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos, recuerda el refranero popular. Aquella confesión pública probablemente le haya perjudicado más de lo que se piensa. El mejor camino para volver a ser cerrador posiblemente era tratar de recomponerse en Detroit y recibir allí la nueva oportunidad que ahora puede serle más esquiva.

La carrera del Kid posiblemente no haya terminado. Pero le toca reinventarse, para que este no sea el final de una brillante carrera.